jueves, 14 de agosto de 2014

El abuelo la funda, los hijos la viven, y los nietos la funden.

Siempre escuche la frase sobre la empresa familiar en la que afirma que "el abuelo la funda, los hijos la viven, y los nietos la funden" y me costaba entender porque se daba esto. Por lo que empezó un largo camino que involucro libros, blogs, capacitaciones, todas relacionadas a la Empresa familiar. Fue en ese andar donde me encontré con una nota de Pablo Maas (editor responsable de revita Pymes)  en el que hablaba justamente de esta frase. En el escrito el explica lo siguiente: "Un conocido chiste sobre la empresa familiar afirma que: "el abuelo la funda, los hijos la viven, y los nietos la funden". Aunque puede sonar como una generalización extrema, esta broma encierra alguna verdad. Porque la actitud emprendedora de la primera generación, que logra aprovechar una oportunidad, crear un equipo solido y crecer con rapidez, pocas veces logra ser transferida a los descendientes de la próxima promoción. En general, éstos no se preparan para hacerse cargo de la firma en el futuro, pues suponen equivocamente que heredar el patrimonio equivale a asegurar el éxito. Y el fundador, enfocado como está en resolver los problemas del presente y organizar el crecimiento, suele descuidar el vínculo de su familia con la compañía. Todo se agrava cuando más tarde se suman los parientes políticos, y a menudo estalla en pedazo cuando la tercera generación llega para hacerse cargo. Ya no suelen ser hijos y hermanos los que disputan, sino sobrinos y primos, y los cruces se potencian. En la mesa de Navidad o en los cumpleaños, con media familia ausente por la enemistad nacida en el negocio, se ve el segundo daño, más profundo: ya no sólo han sufrido el patrimonio. Los perjuicios se extienden al ámbito privado, las rupturas ya pasan a ser afectivas y personales. Junto con la confianza, se ha perdido hasta el amor familiar" (Pablo Maas, Empresas de Familia, 2012). Como psicóloga no puedo dejar de pensar el papel fundamental que tiene en la empresa familiar planificar la sucesión, vencer la resistencia a retirarse oportunamente, garantizar que el sucesor sea competente, tener para atraer y retener directivos no familiares y solventar aspectos financieros en los cambios generacionales. No solo para la supervivencia de la empresa familiar en si, sino también para la supervivencia de la familia.
                                                                                                           Lic. en Psicología Perotti Ana Pía
                                                                                                                          MP: 8655

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